La restitución de la Dama de Oro de Klimt

Dama de Oro de Klimt, confiscada por los nazis en 1938

Las últimas investigaciones han determinado que los nazis confiscaron y robaron más de cien mil obras de arte y las escondieron en seiscientos depósitos con la esperanza de ganar la guerra y exhibirlas en sus museos.

En este breve artículo sintetizaré la historia de uno de esos cuadros, La Dama de Oro de Gustav Klimt, robada a sus dueños, que fue restituido a la heredera de la familia y es el argumento de una excelente película estrenada hace poco tiempo. Veamos algunos datos del artista.

Gustav Klimt nació en 1862 y falleció en 1918 a los 55 años. Fue un pintor simbolista austríaco que encontró en el desnudo femenino su mayor fuente de inspiración. Se convirtió en uno de los miembros fundadores -y presidente- de la Wiener Sezession, un grupo de artistas fundado en 1897 que revolucionó la forma tradicional de pintar.

En Viena vivía una importante colectividad judía y, entre ellos, la familia Bloch Bauer. Moriz Bauer dirigía uno de los mayores bancos austriacos y tenía una hija llamada Adele, que se casó con Ferdinand Bloch, magnate azucarero. En 1903, Ferdinand encargó a Klimt el famoso Retrato de Adele, donde ella luce un costoso collar de diamantes que le había regalado su esposo. Klimt lo terminó en 1907.

Adele tenía una salud muy delicada y, en un documento escrito antes de su muerte, indicó que los cuadros de Klimt deberían donarse a la Galería del Estado de Austria, luego de la muerte de Ferdinand, su marido. Ella falleció de meningitis en 1925, a los 43 años sin tener hijos. Ferdinand se fue a vivir a la mansión de su hermano, que se llamaba Gustav Bloch, y tenía una hija, María Bloch Bauer, que se convertió en la protagonista de esta historia. María conoció a un cantante de ópera llamado Fritz Altmann y se casó con él. En esa ocasión, su tío Ferdinand le regaló el collar de diamantes que Adele había usado para posar en la pintura de Klimt.

En 1938 los nazis invadieron Austria y comenzaron la persecución de los judíos austríacos. Luego de la Noche de los Cristales Rotos el viudo Ferdinand Bloch Bauer decidió exiliarse en Suiza. Su hermano, con su familia, se quedó en Viena pues no sentía que peligrara su seguridad. Pero estaba equivocado; la familia fue confinada en su casa como prisión domiciliaria. Cierto día apareció un comando nazi dirigido por un alto funcionario y confiscaron todos los objetos de valor que había en la residencia. Lo primero que descolgaron fueron los cuadros de Klimt, pero también se llevaron el collar de diamantes de Adele, que fue a parar a manos de la mujer de Hermann Göring y requisaron al violoncelo Stradivarius de Gustav, el padre de María, quien murió de pena dos semanas después.

María y su marido lograron escapar del arresto domiciliario y consiguieron subirse a un avión con destino a Colonia y desde allí alcanzar la frontera holandesa, guiados por un campesino en una noche sin luna, cruzando una frontera protegida con alambre de púas. En 1942 llegaron a Estados Unidos y se instalaron en California. Fritz comenzó a trabajar en la fábrica de aviones Lookheed y María recibió de su cuñado muestras de pullovers de Cashmere, que eran una novedad en el mercado norteamericano. María los ofreció en las grandes tiendas y logró vender buenas cantidades, con lo que ganó mucho dinero y puso su propio local dedicado a la venta de ropa de calidad.

Mientras, en 1945, Ferdinand, el tío de María, fallecía en Suiza y en su testamento designó a sus sobrinos y sobrinas, incluyendo a María Altmann, como herederos de su patrimonio. Ignoraba que lo nazis ya habían confiscado sus obras de arte, que habían quedado en Viena.

Cuando finalizó la guerra, los cuadros estaban en el Museo Belvedere y las autoridades austríacas tomaron, como justificativo para su retención, el escrito de Adele, de 1925, en vez del testamento de Ferdinand de 1945.

En 1998, María Altmann se enteró de los esfuerzos de un investigador austríaco llamado Hubertus Czernin, quien puso en tela de juicio la propiedad de muchas obras de arte expuestas en los museos vieneses. Bajo las presiones de la opinión pública de revisar el pasado nazi, el Ministerio de Cultura austriaco abrió sus archivos por primera vez.

María vio renacer sus esperanzas de recuperar lo suyo y contrató a Randy Schoenberg, un abogado poco conocido pero con el ilustre apellido heredado de su abuelo, el compositor Arnold Schoenberg.

El gobierno austríaco descartó su demanda invocando el escrito de Adele que disponía la donación del cuadro a la Galería de Arte de Viena luego de la muerte de su esposo. Schoenberg argumentó que esa nota de Adele no era un testamento y el cuadro había sido confiscado por los nazis antes de la muerte de Ferdinand Bloch Bauer, quien se lo había pagado a Klimt y por lo tanto era de su propiedad.

Finalmente, en 2006, mediante un arbitraje, Austria devolvió a María el cuadro de Adele y otras cinco obras de Klimt que habían sido robadas a su familia. Fue conflictivo para Austria, por el temor de convertir el episodio en una caja de Pandora de la que saliera la culpa y la vergüenza del pueblo austriaco por haber vitoreado la entrada de Hitler en las calles de Viena en 1938.

Ronald S. Lauder, magnate de la firma cosmética Estée Lauder y presidente de la Neue Galerie de Nueva York, apoyó a Maria hasta que finalizó el juicio y le compró el Retrato de Adele Bloch-Bauer por 135 millones de dólares. Actualmente el cuadro está exhibido en su Galería y es objeto de admiración de la multitud de visitantes que recibe diariamente. Aún quedan por resolverse la restitución de miles de cuadros apropiados por los nazis.

nefertiti-autorJorge Dulitzky
Consejero Empresario.
Presidente de Notabil S.A. y American Cards S.A.
Fundador del Programa CER de la Sepyme.
Fundador de la Asociación de Consultores Pymes.