AEROGRAFIA

¿Un arte rupestre? Por Ignacio Otero.

6-side¿Es posible que sea la aerografía un Arte que provenga de miles y miles de años? ¿Puede ser factible que las técnicas que hoy conocemos en la pintura aerográfica para decorar tan disímiles objetos como vehículos, ropa, repostería, maquillaje, etc, hayan sido usadas por el hombre prehistórico para decorar sus ropas, sus cuerpos o sus improvisados hogares?

Ciertamente no, no al menos como la conocemos hoy día, la falta de conocimiento del hierro, el bronce y otros materiales, como el ignorar una mínima tecnología en el uso de estos materiales, ha hecho que el “aerógrafo” y sus técnicas de trabajo hayan tenido que esperar hasta fines del siglo XIX para hacer su presentación en sociedad.

Hoy, las fábricas mas conocidas del mercado; son verdaderos “laboratorios” en donde la evolución tecnológica computarizada está presente en cada detalle de estas tan “simples” pero lúdicas herramientas… los aerógrafos.

Pero volvamos al concepto inicial de esta nota: ¿Qué tiene que ver entonces un aerógrafo con el Arte rupestre?

ANTECEDENTES:

Durante el siglo XIX, investigadores, arqueólogos y científicos hicieron descubrimientos verdaderamente asombrosos sobre la historia del hombre y sus expresiones artísticas.

Portugal, España (las cuevas de Altamira, Cantabria y El Castillo), Francia (Lenox) son los lugares en donde los “santuarios” arqueológicos muestran las primeras expresiones del arte Paleolítico hace ya mas de 40000 años.

Pruebas hechas con “Carbono 14” o con técnicas más modernas como el uso del “Uranio Torio” demuestran esa antigüedad en los dibujos hechos por aquellos primeros hombres en las paredes de las cavernas prehistóricas que le hacían de hogar.

Una de las técnicas de pintura usadas, eran “sellos” o pinceles fabricados con el cuero o el pelo de los animales cazados y con ellos representaban escenas de la vida cotidiana: hombres cazando, corriendo, peleando y el dibujo de sus manos en los muros.

Veremos entonces qué relación tiene este relato con la Aerografía y con nosotros, los Sud Americanos.

6-miniEL SUR TAMBIÉN EXISTE:

Aquí en Sud América, en nuestro País Argentina, mas precisamente en el noroeste de la provincia de Santa Cruz; fueron descubiertas los primeros yacimientos prehistóricos por el Inglés Gerge Musters en 1881 pero recién en 1941, el sacerdote Alberto Agostini; descubrió las que luego serían llamadas las “Cuevas de las Manos”.

Cuevas o cavernas habitadas hace 9300 años por las primeras tribus “Tehuelches” en una zona alejada a 163 Km. de “Perito Moreno”, en un valle llamado “Cañadón del río Pinturas” un afluente del río Deseado son fiel testigo del paso del hombre primitivo por aquellos lugares.

Declarada esta cueva como “Patrimonio cultural de la humanidad” en 1999 por la UNESCO, posee unos 24 metros de profundidad y unos 10 de alto y en sus muros, cientos de “negativos” de manos humanas y patas de aves “adornan” sus paredes.

UN AERÓGRAFO HECHO CON “HUESOS”..?:

La metodología de pintura de estas manos en los muros se sabe es “inexplicablemente” la misma usada en las cavernas mencionadas al principio de esta nota en Europa.

Se preparaban colores disueltos en agua o con algún aglutinante a modo de “fijador” en morteros, moliendo para los colores rojos hematina, para el blanco caliza; para el negro manganeso o carbono vegetal y para los amarillos, limonita.

A modo de “aerógrafo”, se usaban huesos huecos de los animales de la región, guanacos, choiques, etc. Se ponían en la boca la pintura; y se la hacía pasar soplada a modo de pulverizado por el interior del hueso.

El operador de la herramienta, apoyaba su mano (mayoritariamente la izquierda) sobre el muro y “soplaba” la pintura alrededor de esta. Quedando de esta forma, la impronta de su mano en “negativo”.

El hueso hueco hacía de aerógrafo, el buche de pintura lanzado a presión de “compresor” y la mano de “enmascaramiento”. Casi un “aerografista” con su obra.

Para los estudiosos de la historia de la aerografía, este es el comienzo primitivo de esta técnica.

El descubrimiento de los metales, el fuego, la rueda y otros; fueron acontecimientos que cambiaron notablemente la historia de la humanidad pero algo por lo visto no ha cambiado desde entonces hasta nuestros días.

El ánimo del hombre en dejar su impronta a través de los tiempos, plasmar su cotidianeidad, sus sentimientos, sus sueños, sus horizontes creativos… no importa el soporte que use: un lienzo, un capot, una tela, la piel misma, una pared o el muro de una gruta que diga que “un hombre alguna vez, ha pasado por aquí”.

Salvando los detalles constructivos y técnicos, creo que verdaderamente puede decirse que la Aerografía ha sido también parte, muy importante, del Arte Rupestre.

IGNACIO OTERO

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