Los Caballeros Templarios

Poco después del año 1000, la iglesia católica estaba desprestigiada. El papado decidió que había que hacer algo para recuperar fieles...

La idea original, dice la leyenda, se debió a un pastor llamado Pedro el Ermitaño, que comenzó a convocar gente para recuperar los Lugares Santos en la década de 1090 de nuestra era. El papa consideró que la idea era excelente y organizó lo que sería la Primera Cruzada.
Simultáneamente, en la zona de la actual Rennes le Chateau, un noble llamado Godofredo de Boullión sintió que ese proyecto podría ser de su interés. Por ser descendiente de merovingios, se consideraba heredero al trono de la cristiandad, como lo había sido Carlomagno. Su origen de judío converso, lo alentó para recuperar Tierra Santa considerando que era la tierra de sus antepasados.
Organizó una cruzada por su cuenta, con nobles caballeros que dominaban las artes de la guerra y partió hacia oriente. Luego de enfrentar y vencer a pequeños ejércitos sarracenos, juntó sus fuerzas con las de los cruzados y conquistó Jerusalén en el año 1099. Se instalaron en los establos del destruido Templo de Salomón y de allí surgió el nombre de la Orden de los Templarios pocos años después, dedicados a la tarea de proteger a los peregrinos.
Se auto-impusieron severas reglas de comportamiento. Debían dormir vestidos con camisa, calzones, zapatos y cinturón, con el dormitorio iluminado y jamás mostrar su desnudez. El cabello cortado normalmente, pero no podían afeitarse la barba. No podían comer carne, salvo cuando debían guerrear, que se les permitía ingerirla hasta tres veces por semana. Los domingos disfrutaban de dos comidas. Los viernes debían ayunar. Debían donar a los pobres una décima parte de su comida y las sobras. No podían pronunciar palabras frívolas o tener risas prolongadas, pues ‘es imposible hablar demasiado sin pecar ‘. Podían recibir donaciones y tener propiedades que pertenecían a la comunidad, pero no individuales. Podían matar a un infiel pero ese asesinato no era un homicidio,sino un malecidio, bendecido por el Papa.
Vestían una túnica blanca con una cruz roja, llamada paté por tener los cuatro brazos iguales y los extremos ensanchados. Respecto a sus condiciones de guerreros, no podían rendirse ni retirarse de la batalla, salvo que la relación con los enemigos fuera superior de tres a uno.
De pronto, los Templarios se hicieron dueños de una fortuna colosal que les permitió fundar la banca moderna, crearon la financiación con intereses descontados antes de entregar el importe prestado; inventaron la letra de cambio, antecesora del cheque; llegaron a tener la mayor flota del mediterráneo; construyeron nueve mil establecimientos propios y hospitales muy bien equipados; y comenzaron la erigir las imponentes catedrales góticas que todavía nos asombran, como Chartres, Reims o Amiens.
En Tierra Santa reconstruyeron la Iglesia del Santo Sepulcro, que es la que visitan los turistas que viajan a Jerusalén hasta hoy. Se desconoce el origen de tan formidable fortuna. Se especula que podría tratarse del tesoro escondido por los esenios, joyas y oro que habrían sido dejados en depósito por los ricos judíos antes de la destrucción del templo por los romanos en el año 70 dC., pero también pudiera tratarse de reliquias de gran valor para la cristiandad o documentos que revelarían secretos religiosos muy comprometedores.
Pero en 1291 los musulmanes derrotaron a los templarios y los echaron de Tierra Santa. Vencidos, volvieron a Francia para explotar sus negocios bancarios, marítimos y agrícolas. Con la fortuna acumulada, se transformaron en los financistas de los reyes y el monto que prestaron a Felipe IV era tan grande que el rey ideó una estratagema para no pagarles. Difundió el rumor que la Orden era hereje, que adoraban una imagen, hacían orgías, escupían la cruz, etc. Consiguió el apoyo del papa Clemente V, que también entrevió la posibilidad de quedarse con sus bienes inmuebles. El día viernes 13 de octubre de 1307 Felipe IV hizo un operativo tipo Gestapo y detuvo a los 200 principales maestres templarios.
A partir de entonces, el viernes 13 se considera un día nefasto. Mediante torturas, el rey y el papa llevaron a la hoguera a Jacques de Molay, el gran maestre, y a otros miembros de la orden. Lo que jamás imaginó Felipe IV fue que los templarios lograrían ocultar y sacar de Francia sus tesoros. Se cree que esa fortuna fue embarcada en 18 naves de la orden que zarparon del puerto de La Rochelle hacia Escocia, donde fueron acogidos
por la familia Sinclair en la iglesia de Rosslyn. Se cree que desde allí, posiblemente, el tesoro fue transportado al continente americano, en 1350 aproximadamente, un siglo y medio antes del primer viaje de Cristóbal Colón. Desde entonces, ese tesoro es buscado por todo el mundo e incluso en Argentina existen sospechas que podría haberse ocultado en la zona de Rawson, Chubut. Los misterios de esos siglos oscuros de la Edad Media europea siguen deparando sorpresas que emergen al conocimiento público gracias a los modernos métodos de investigación histórica. Habrá que seguir atentamente la evolución de este tema.